miércoles, 4 de febrero de 2015

Idioteces para repartir

“Idioteces para repartir” es una serie de pensamientos que escribo en cualquier día, algunas sin sentido otras dedicadas. De todo un poco y poco de todo.

·         Del comienzo o del final,
yo
 lo entiendo igual.
En un principio no había nada,
al final nada quedará.

·         Experiencias del mar abierto,
de un volcán enterrado,
de un pueblo olvidado
 en un triste desierto…

·         Es una cena para dos y ninguno tiene hambre.
Es algo del azar pero ellos lo escogieron.
Es un ciclo eterno, mas hoy ya acaba.

·         Mis versos un poco tuertos, no ven tus defectos, pues tan diestros como tuertos solo dicen te quiero. Talvez necesite abrirlos, antes que saques provecho.

·         Compuse mi melodía pero la compuse sin sonido, la compuse al mediodía, tirado en un banco con el sol en lo alto, con sus rayos tenues entre el árbol. Trataba de un hada que recorría medio mundo por un cierto, por un cuando, por un simple te quiero. Un hada que llego al fin del mundo, donde caen las aguas y suben las nubes, donde te pinté en el cielo cuando te tuve.
  
·         Escribo líneas con palabras simples y rebuscadas,
escribo a altas horas y bajas temperaturas.
Tengo idioteces para repartir en medianoche,
para contarte todas tus noches.

·         Construiré una mentira con una docena de verdades. Te la contaré mañana o más tarde, en medio de  esos encuentros secretos. Y para ti será verdad pues lo diré sólo una noche a solas, pues a escondidas mi mentira se hace verdad... Y de nuestros conocidos nadie se enterará.

·         Tengo pintado el cielo bajo techo,
tengo una noche estrellada entre cuatro paredes,
tengo una noche infinita para que sueñes.

·         Quisiera escribir un verso
 elegante y al tiempo,
quisiera escribir una historia
 que relate lo obscuro y lo oculto,
quisiera mencionarte en silencio,
no con mis labios sino con el pensamiento.
 Recorrerte tranquilo en una vuelta,
con una mirada que apenas sientas.
Quisiera ser de seda esta noche,
para envolverte en mi cuerpo,
para acariciarte dormida
sin interrumpir tu sueño.

·         Me aventure por las calles de la ciudad, siguiendo un rastro, esperando encontrar lo que quiero. Y buscando la luna encontré el sol. Me dio el sol de lleno con su calidez y seguí la brisa, sin mucha prisa. Después se ocultó, y pensé poco o nada o me sentí poco o nada... me fui a casa.  Amanecí con el sol en la cara, me acerqué, por voluntad más que por necesidad... pero ya sé, ya se va como ayer, hasta mañana.

·         Y ahora no sé si soy o estoy, talvez deba ignorarlo o quizá deba pensarlo. Creo ser feliz pero estoy triste, y es que todos me ven alegre aun con el corazón pesado.  Sólo espero ser fiel a la imagen que viste.

·         Y talvez, quizá no soy uno solo y soy muchos, talvez... Quizá... Seré, si es lo que se necesita.

·         Soy de la corriente de Sabina y Serrat, soy un tanto atrevido en la oscuridad.

·         Esta tarde de ausencias, de pequeñas renuencias.

·         Soy bueno para crear un cuento,
para crear una historia,
para crear recuerdos en mi memoria.

·         Ahora haré por ti, lo que no se hizo por mí.
Lo que sólo un idiota loco o un loco idiota haría,
porque te quiero,
porque te quiero y porque no estuve,
porque confío en ti,
porque aunque tú lo niegues
 yo lo he visto,
mira, ahí está, en el fondo.