lunes, 23 de diciembre de 2013

Ahora escribo

En el ultimo mes me he vuelto asiduo a escribir, una actividad reconfortante y liberadora que abandone hace unos años. Hoy por hoy, escribo todo lo que pueda y me lamento de olvidar llevar una hoja y un lapicero para anotar algunas cosas en el instante.

Me gusta escribir poemas, a pesar que muchas veces termino haciendo un texto ridículo. Prefiero la prosa poética pero me apasiona el verso libre. No detesto la versificación clásica pero me se hace muy pesado seguir tantas reglas de las cuales la más fácil de cumplir es la rima (me gusta rimar) pero después viene la métrica (la detesto). Considero que soy mejor orador que escritor aunque mis dotes, como tal, no están certificados pero en alguna ocasión han sido alabados.

Me gustan los juegos de palabras, me gustan porque me hace más fácil explicarme (algo contrariado ya que la mayoría de las veces que los utilizo nadie me entiende). Me gusta utilizar el doble sentido de las palabras pues es una de esas acciones que me permiten expresar una segunda idea sin negar o afirmarla. Me gusta utilizar palabras complicadas, no porque me hagan parecer ser culto (que considero serlo de algún modo) si no, porque encuentro cierto placer en escribirlas y pronunciarlas además de confundir a algunas cuantas personas.

Ahora escribo, escribo de madrugada porque me guardo este momento libertador para estas horas tormentosas de insomnio y ansiedad. Ahora escribo para mí, para nadie, para quien este leyendo. Ahora escribo y pienso:

"He escrito mejores cosas también peores. Me siento estúpido, debería dejar de escribir e ir a dormir ¡Ah, es cierto! es inútil. Quizá mañana lo intente de nuevo, mañana es noche buena..."